Microbioma vesical

Microbioma vesical

Durante mucho tiempo se pensó que la orina era estéril y que la vejiga sana no tenía bacterias. Hoy sabemos que eso no es cierto: existe un microbioma vesical, es decir, un conjunto de bacterias que habitan de manera normal en la vejiga y cumplen un papel en mantenerla sana.

Cuando ese equilibrio se altera, puede aparecer lo que los médicos llaman microbioma vesical alterado. Esta condición se ha relacionado con problemas como:

    • Cistitis crónica resistente (síntomas persistentes sin que los cultivos tradicionales de orina detecten bacterias).

    • Cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa (dolor y urgencia urinaria sin infección activa).

Frente a estos problemas, una de las preguntas más comunes es: ¿Pueden los antibióticos a largo plazo ser una solución? 

 

¿Qué significa “tratamiento a largo plazo”?

Normalmente, una infección urinaria se trata con antibióticos entre 3 y 7 días.
Cuando hablamos de antibióticos a largo plazo, nos referimos a tratamientos que duran varias semanas o incluso meses, con dosis bajas y continuas, o en esquemas intermitentes, con el objetivo de prevenir recaídas y mejorar síntomas.

Este enfoque no es nuevo: durante años, se han usado en mujeres con infecciones recurrentes. Sin embargo, con los avances en el estudio del microbioma vesical, la estrategia ha cobrado un nuevo sentido.

 

¿Cómo funciona el microbioma vesical?

El microbioma vesical es el conjunto de microorganismos (bacterias “buenas” y “malas”) que viven en un órgano.

    • Un microbioma vesical equilibrado ayuda a proteger contra infecciones.

    • Un microbioma vesical alterado puede favorecer la inflamación, el dolor y la recurrencia de infecciones.

En la vejiga, bacterias como Lactobacillus suelen considerarse protectoras, mientras que otras (como E. coli o Klebsiella) pueden causar problemas si crecen en exceso.

¿Qué dicen los estudios sobre antibióticos a largo plazo?

 

1. Infecciones urinarias recurrentes (rUTI)

Las infecciones urinarias que aparecen dos o más veces en seis meses, o tres o más veces en un año, se consideran recurrentes.

    • Lo que muestran los estudios:
        • Los antibióticos continuos por varios meses reducen significativamente los episodios de infección.

        • Medicamentos como cefalexina, fosfomicina, nitrofurantoína y fluoroquinolonas han mostrado buenos resultados.

        • La calidad de vida de las pacientes mejora al tener menos urgencia, dolor y visitas médicas.

    • El lado negativo: el uso prolongado aumenta el riesgo de efectos secundarios (digestivos, infecciones vaginales por hongos) y de bacterias resistentes.

En resumen: sí funcionan, pero deben usarse con control médico estricto.

 

2. Cistitis intersticial (síndrome de vejiga dolorosa)

En esta enfermedad, el dolor y la urgencia urinaria no siempre están relacionados con bacterias.

    • Lo que muestran los estudios: un ensayo clínico comparó antibióticos prolongados con placebo y no encontró diferencias.

    • Esto significa que, en general, los antibióticos a largo plazo no son útiles en cistitis intersticial.

En este caso, es mejor buscar otras terapias (tratamientos intravesicales, analgésicos específicos, fisioterapia del piso pélvico, entre otros).

 

3. Cistitis crónica resistente 

Es una condición más recientemente reconocida.

    • Se caracteriza por síntomas persistentes de vejiga (dolor, urgencia, molestias al orinar), con análisis de orina negativos.

    • Los investigadores creen que algunas bacterias pueden esconderse en la pared de la vejiga o formar biopelículas invisibles para los cultivos tradicionales.

    • Lo que muestran los estudios:
        • El uso de antibióticos durante varios meses (por ejemplo, cefalexina, nitrofurantoína o trimetoprim) mejoró de manera notable los síntomas en muchas pacientes.

        • Cuando se suspendía el tratamiento, los síntomas reaparecían, y al reiniciarlo, mejoraban otra vez.

        • Los efectos secundarios fueron relativamente bajos y no se observó un aumento importante de resistencia bacteriana.

En resumen: en la cistitis resistente, los antibióticos a largo plazo parecen una opción prometedora, aunque aún hacen falta más investigaciones.

 

Beneficios y riesgos

Beneficios:

    • Menos episodios de infección.
    • Reducción del dolor y la urgencia urinaria.
    • Mejor calidad de vida.

Riesgos:

    • Molestias gastrointestinales (náusea, diarrea).
    • Alteraciones en el microbioma vesical.
    • Infecciones vaginales por hongos.
    • Daño al hígado o pulmones (raro, pero posible con algunos antibióticos).
    • Resistencia bacteriana: el problema más serio, porque hace que los antibióticos pierdan efectividad en el futuro.

 

Recomendaciones para pacientes

    1. No automedicarse. Los antibióticos siempre deben usarse con receta médica.
    2. Seguir el plan completo. Interrumpir el tratamiento puede favorecer la resistencia.
    3. Controles periódicos. El médico debe evaluar síntomas, efectos secundarios y, si es posible, realizar estudios para ajustar el antibiótico.
    4. Considerar alternativas. Probióticos, vacunas, cambios en el estilo de vida y terapias complementarias pueden ayudar a reducir la necesidad de antibióticos prolongados.

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El futuro del tratamiento

Los especialistas creen que en los próximos años se podrán diseñar terapias más personalizadas, basadas en el análisis del microbioma vesical de cada paciente mediante técnicas avanzadas (como la secuenciación genética).

De esta manera, en lugar de dar antibióticos de forma general, se podrán elegir opciones dirigidas a las bacterias que realmente estén alterando el equilibrio de la vejiga.

 

Conclusión: Microbioma vesical

El uso de antibióticos a largo plazo es un tema polémico pero importante en la salud de la vejiga. La evidencia científica actual indica que:

    • Son útiles en casos de infecciones urinarias recurrentes y cistitis crónica resistente.

    • No han demostrado beneficio en la cistitis intersticial.

    • Siempre deben usarse bajo la supervisión de un especialista, con información clara sobre beneficios y riesgos.

El cuidado del microbioma vesical es un campo en expansión. Comprenderlo mejor nos permitirá ofrecer tratamientos más efectivos y seguros para quienes sufren de problemas urinarios persistentes.

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