Dolor pélvico en la mujer: encontrar la causa cambia el tratamiento.
El dolor puede venir del útero, los ovarios, la vejiga, el piso pélvico, el intestino o incluso de varias estructuras al mismo tiempo. Una evaluación integral permite buscar su origen antes de decidir cómo tratarlo.

Llevas tiempo con dolor, pero todavía no tienes una explicación clara.
Puede que algunos estudios hayan resultado normales, que hayas recibido diferentes diagnósticos o tratamientos, o que el dolor mejore por un tiempo y después regrese.
Que todavía no se haya encontrado la causa no significa que el dolor no merezca una evaluación más amplia.
El siguiente paso es reconstruir la historia del dolor y valorar qué estructuras pueden estar participando.
El momento y la forma en que aparece el dolor también dan pistas.
Puede relacionarse con la menstruación, las relaciones sexuales, la vejiga, el intestino, el contacto o la posición; también puede presentarse sin un desencadenante evidente.
Dolor que aparece o aumenta antes o durante el periodo.
Dolor superficial o profundo con la actividad sexual.
Ardor, irritación, hipersensibilidad o dolor espontáneo o provocado por el contacto, al sentarse o durante las relaciones sexuales.
Puede acompañarse de urgencia o aumento de la frecuencia urinaria.
El intestino y otras estructuras pélvicas también pueden participar.
Puede ser localizado, difuso, continuo o intermitente.
Cuando empieza a afectar actividad, ejercicio, sexualidad, sueño o calidad de vida.
Puede orientar hacia estructuras vulvovaginales, musculares o nerviosas y merece una evaluación específica.
El dolor pélvico no es una enfermedad única. Es un síntoma que puede tener diferentes causas.
Por eso el primer objetivo no debería ser elegir un tratamiento. Primero necesitamos entender de dónde viene el dolor.
¿De dónde puede venir el dolor pélvico?
Dos mujeres con “dolor pélvico” pueden tener problemas completamente diferentes y necesitar evaluaciones distintas.
Útero y ovarios
Endometriosis, adenomiosis, miomas, quistes ováricos, adherencias y otras enfermedades ginecológicas pueden producir dolor.
Vulva y vagina
Vulvodinia, dolor vulvar persistente, dolor en la entrada vaginal, dispareunia y otras causas pueden sentirse como ardor, irritación, hipersensibilidad o dolor al contacto.
Vejiga y vías urinarias
El síndrome de vejiga dolorosa, infecciones urinarias y otros trastornos pueden acompañarse de urgencia, frecuencia o molestias al orinar.
Piso pélvico
Hipertonía, dolor miofascial, puntos dolorosos y alteraciones de la coordinación muscular pueden causar o mantener el dolor.
Intestino y aparato digestivo
El síndrome de intestino irritable y otros trastornos gastrointestinales pueden producir dolor en la misma región y coexistir con otras causas.
Músculos, articulaciones y nervios
Pared abdominal, columna, cadera, ligamentos y nervios de la pelvis también pueden generar o perpetuar dolor.
El dolor vulvar también puede formar parte del problema.
No todas las pacientes describen sus síntomas como “dolor pélvico”. Algunas consultan por ardor vaginal, dolor en la entrada de la vagina, molestias con el contacto, dolor al sentarse o dolor durante las relaciones sexuales.
La vulvodinia, la vestibulodinia, la hipertonía del piso pélvico y otras alteraciones pueden compartir síntomas o coexistir. Por eso es importante valorar la localización del dolor, qué lo desencadena y qué estructuras lo reproducen durante la exploración.
El dolor persistente necesita una mirada más amplia.
Cuando el dolor pélvico persiste durante meses, puede volverse parte de la vida cotidiana. En algunas pacientes no existe una sola enfermedad que explique todos los síntomas.
Cuando esto ocurre puede ser especialmente importante dejar de pensar únicamente en un órgano y estudiar cómo interactúan las diferentes estructuras de la pelvis.
Primero entendemos el problema.
Después elegimos qué hacer.
La historia clínica y la exploración orientan qué información necesitamos obtener y qué estudios realmente pueden aportar algo.
Cuándo comenzó, dónde aparece, qué lo empeora y cómo se relaciona con menstruación, sexualidad, vejiga, intestino y actividad.
Identificar qué estructuras reproducen el dolor y si existe participación del piso pélvico.
Seleccionar estudios según los síntomas y hallazgos de cada paciente.
Construir una estrategia individualizada a partir de una hipótesis diagnóstica más clara.
Cada estudio debe responder una pregunta.
No todas las pacientes necesitan los mismos estudios. Se solicitan cuando la historia clínica y la exploración indican que pueden aportar información útil.

Ultrasonido
Puede complementar la evaluación ginecológica y, cuando está indicado, el estudio dinámico del piso pélvico.

Urodinamia
Puede aportar información cuando el dolor se acompaña de determinados trastornos de la función urinaria.

Cistoscopía
Permite valorar directamente el interior de la vejiga cuando existe una indicación clínica.
El tratamiento depende de la causa.
No existe un único tratamiento para el dolor pélvico porque no existe una única causa. El objetivo es seleccionar las opciones que tengan sentido para el problema identificado.
En pacientes seleccionadas pueden considerarse estrategias complementarias. Algunas de estas alternativas forman parte también de nuestras líneas de investigación clínica.
Ondas de choque de baja intensidad y dolor pélvico
Las ondas de choque de baja intensidad (LiSWT) utilizan pulsos acústicos aplicados sobre determinadas regiones. Su uso en dolor pélvico crónico se está estudiando como parte de estrategias multimodales dirigidas a pacientes seleccionadas.
La investigación en este campo ha explorado mecanismos relacionados con la modulación del dolor y respuestas biológicas tisulares. Sin embargo, el dolor pélvico tiene múltiples causas y esta tecnología no debe plantearse como una solución universal.
El Dr. Rafael Solano ha desarrollado investigación clínica prospectiva sobre el uso de ondas de choque de baja intensidad dentro de un abordaje combinado con neuromodulación eléctrica en mujeres con dolor pélvico crónico.

Tener dolor pélvico no significa necesitar una cirugía.
Cuando la evaluación identifica enfermedades como endometriosis, adenomiosis, determinados miomas u otras alteraciones anatómicas, la cirugía puede formar parte de las opciones terapéuticas.
Si existe indicación quirúrgica, pueden valorarse diferentes abordajes mínimamente invasivos, incluida la cirugía laparoscópica y, en casos seleccionados, la cirugía robótica.

¿Cuándo buscar atención inmediata?
Un dolor súbito o muy intenso, especialmente si se acompaña de sangrado importante, fiebre, vómitos persistentes, desmayo o posibilidad de embarazo, puede requerir valoración médica urgente. Esta página está dirigida principalmente al dolor pélvico persistente o recurrente y no sustituye la atención de una urgencia.
La pelvis funciona como un sistema.
Cuando los síntomas persisten, estudiar solamente un órgano puede no ser suficiente. La uroginecología permite integrar la evaluación de los órganos ginecológicos, la vejiga y el piso pélvico.
Dr. Rafael Solano
Uroginecólogo · Doctor en Ciencias · Cirugía mínimamente invasiva y robótica
Hospital Ángeles Acoxpa · Ciudad de México
Resolvemos algunas dudas sobre dolor pélvico
¿Por qué tengo dolor pélvico si mi ultrasonido salió normal?
Porque no todas las causas del dolor pélvico pueden identificarse mediante un ultrasonido convencional. La historia clínica y la exploración ayudan a decidir si se requieren otros enfoques diagnósticos.
¿Puede la vejiga causar dolor pélvico?
Algunas enfermedades de la vejiga pueden producir dolor pélvico y acompañarse de urgencia, frecuencia urinaria o molestias relacionadas con su llenado.
¿Puede el piso pélvico producir dolor?
Los músculos y otras estructuras del piso pélvico también pueden participar en el dolor y coexistir con problemas ginecológicos o urinarios.
¿Por qué puede aparecer dolor durante las relaciones sexuales?
Sí. El dolor con las relaciones puede formar parte de diferentes trastornos ginecológicos y del piso pélvico, por lo que es importante estudiar su contexto y posibles causas.
¿Cuándo se considera crónico el dolor pélvico?
De forma habitual se utiliza una duración de seis meses o más, aunque una paciente con dolor recurrente o persistente no necesita esperar seis meses para solicitar una valoración.
¿Qué especialista trata el dolor pélvico?
Depende del origen y de los síntomas asociados. Algunas pacientes requieren un abordaje que integre ginecología, uroginecología, urología, fisioterapia de piso pélvico, gastroenterología, medicina del dolor u otras especialidades.
No necesitas saber qué tratamiento necesitas.
Si llevas tiempo con dolor pélvico, tienes estudios previos o has recibido tratamientos sin una explicación clara, tráelos a tu valoración. No tienes que empezar de cero.