Cuando una paciente necesita una cirugía ginecológica, la forma de acceder a la pelvis también importa. La cirugía robótica asistida ofrece una alternativa de mínima invasión para ciertos procedimientos: el cirujano trabaja desde una consola, observa el campo quirúrgico en tres dimensiones y controla instrumentos diseñados para moverse con precisión dentro del abdomen.

En mi práctica utilizo el sistema HUGO RAS, una plataforma robótica modular. Para entender por qué puede ser útil, conviene conocer qué aporta la tecnología y en qué situaciones puede tener sentido considerarla.

¿Qué hace el sistema HUGO RAS?

El sistema no opera de manera autónoma. El cirujano controla en todo momento la cámara y los instrumentos. Sus manos manejan los controles de la consola, y esos movimientos se reproducen en los brazos robóticos que trabajan dentro del cuerpo.

HUGO RAS combina una consola abierta, una imagen tridimensional de alta definición y brazos robóticos independientes que se colocan alrededor de la paciente. Su diseño modular permite distribuir los brazos según el procedimiento y la anatomía. Esa configuración ayuda a preparar el espacio quirúrgico de acuerdo con las necesidades de cada operación.

Ventajas que pueden marcar una diferencia

Visión 3D HD: la imagen ampliada y tridimensional ayuda al cirujano a apreciar profundidad y relaciones anatómicas. En una pelvis estrecha o durante una disección delicada, esta visualización puede facilitar la identificación de planos y estructuras.

Instrumentos articulados: los instrumentos robóticos ofrecen movimientos finos y una amplitud de movimiento que puede resultar útil al disecar, suturar o trabajar en ángulos difíciles. Esto puede facilitar tareas complejas dentro de la pelvis.

Control preciso desde la consola: el cirujano guía directamente cada movimiento. La plataforma está diseñada para trasladar esos movimientos a los instrumentos con estabilidad y control, una característica valiosa cuando se requiere precisión en espacios reducidos.

Diseño modular: los brazos independientes de HUGO RAS se acomodan alrededor de la mesa quirúrgica. Esta flexibilidad permite organizar el equipo de acuerdo con la intervención y favorece el acceso a diferentes zonas de la pelvis.

Consola abierta y trabajo en equipo: el diseño abierto permite que el cirujano conserve contacto visual con el equipo y el entorno del quirófano. La comunicación durante la intervención sigue siendo parte central del trabajo quirúrgico.

¿Qué puede significar para la paciente? En una cirugía bien indicada, estas herramientas pueden ayudar al cirujano a realizar maniobras de disección y sutura con mayor facilidad técnica y ofrecer una vía mínimamente invasiva en casos seleccionados.

¿Qué cirugías ginecológicas pueden realizarse con asistencia robótica?

La cirugía robótica se utiliza en procedimientos ginecológicos seleccionados, como histerectomías, miomectomías, algunas cirugías para endometriosis y reparaciones de prolapso, incluida la sacrocolpopexia. Cada procedimiento persigue un objetivo distinto: retirar el útero cuando está indicado, quitar miomas procurando conservarlo si es apropiado, tratar enfermedad pélvica o restaurar el soporte de la vagina.

En casos complejos, la visión y la destreza de los instrumentos pueden ser especialmente útiles para trabajar alrededor de estructuras importantes, liberar adherencias o realizar suturas profundas. La posibilidad de usar el robot se evalúa junto con el diagnóstico, los estudios de imagen, las cirugías previas, la anatomía y los objetivos de la paciente.

Cirugía de mínima invasión: una ventaja importante frente a la cirugía abierta

Cuando es clínicamente apropiada, una vía mínimamente invasiva permite evitar una incisión abdominal grande. En comparación con la cirugía abierta, los abordajes mínimamente invasivos se asocian, en general, con una estancia hospitalaria más corta, un regreso más rápido a las actividades habituales y una mejor calidad de vida después de la operación. La recuperación exacta depende del procedimiento y de cada paciente.

La asistencia robótica puede ampliar las opciones de mínima invasión cuando la operación exige maniobras complejas. Para algunas pacientes, esto puede hacer posible abordar por pequeñas incisiones un problema que, por su complejidad, habría llevado a considerar una cirugía abierta. La decisión siempre requiere valoración individual y experiencia del equipo.

¿La cirugía robótica es mejor que la laparoscopía?

La robótica aporta ventajas técnicas concretas, pero no significa que sea automáticamente superior a la laparoscopía convencional en todos los resultados. La laparoscopía también es una excelente vía de mínima invasión. La diferencia está en las herramientas y en cómo se adaptan al procedimiento, a la paciente y a la experiencia del cirujano.

Las recomendaciones de ACOG y la Society of Gynecologic Surgeons señalan que la cirugía robótica puede realizarse de forma segura en centros con cirujanos experimentados y que sus resultados perioperatorios pueden ser equivalentes a los de la laparoscopía. También reconocen que puede ofrecer mejores resultados que la cirugía abdominal abierta en procedimientos seleccionados. Por eso, la pregunta útil es qué vía ofrece el mejor balance para tu caso, no qué tecnología es mejor en abstracto.

¿Quién podría beneficiarse?

Podría considerarse en pacientes que necesitan una cirugía ginecológica y en quienes la mínima invasión es apropiada, especialmente cuando la operación requiere disección precisa, sutura intracorpórea o trabajo en espacios pélvicos profundos. Puede valorarse, por ejemplo, ante ciertos miomas, endometriosis o prolapso. Sin embargo, el tamaño y la localización de una lesión, los antecedentes quirúrgicos, la salud general y los planes reproductivos cambian la decisión.

La valoración incluye revisar qué síntomas se quieren resolver, qué alternativas existen y qué resultado es realista esperar. En una miomectomía, por ejemplo, conservar el útero puede ser un objetivo central; en otras cirugías, el plan puede ser diferente. La técnica se elige después de conversar sobre tus prioridades y los beneficios y riesgos de cada opción.

¿Qué debes preguntar antes de decidir?

Puedes preguntar qué problema busca resolver la cirugía, por qué se propone la asistencia robótica, qué ventajas ofrece en tu caso, qué otras vías son posibles, cuál es la experiencia del equipo con el procedimiento y cómo será la recuperación. También es importante hablar de los riesgos y de la posibilidad de ajustar o cambiar el abordaje durante la operación si la seguridad lo requiere.

¿Estás considerando una cirugía ginecológica?

Una valoración uroginecológica puede ayudarte a conocer tus opciones y saber si la cirugía robótica con HUGO RAS es adecuada para tu diagnóstico, tus necesidades y tus objetivos.

Conoce la atención del Dr. Rafael Solano

Fuentes: American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y Society of Gynecologic Surgeons, Robot-Assisted Surgery for Noncancerous Gynecologic Conditions, Committee Opinion No. 810; Medtronic, Sistema HUGO RAS: productos y sistema; U.S. Food and Drug Administration (FDA), Computer-Assisted Surgical Systems.

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica ni las recomendaciones personalizadas de tu profesional de salud.