Durante la menopausia no solo cambian las hormonas. También pueden cambiar la elasticidad, la rigidez y la capacidad de respuesta de los músculos que sostienen la vejiga, el útero y el recto.
Muchas mujeres relacionan la menopausia con bochornos, insomnio, cambios de ánimo o resequedad vaginal. Sin embargo, existe un cambio del que se habla mucho menos: lo que ocurre con los músculos del piso pélvico.
El piso pélvico funciona como una especie de hamaca muscular que sostiene órganos importantes como la vejiga, el útero y el recto. También participa en el control de la orina, la evacuación y la función sexual.
Un grupo de investigadores publicó recientemente un trabajo titulado "Influencia de la menopausia en las propiedades mecánicas del suelo pélvico", cuyo objetivo fue analizar si la menopausia modifica las características físicas de los músculos que sostienen la vejiga, el útero y el recto.
Para ello compararon mujeres antes y después de la menopausia, evaluando aspectos como el tono muscular, la rigidez, la elasticidad y la capacidad de adaptación de los tejidos.
Los resultados mostraron que las mujeres posmenopáusicas tendían a presentar músculos del piso pélvico más rígidos y con menor capacidad viscoelástica, cambios que podrían influir en síntomas urinarios, sensación de presión pélvica y alteraciones de la función muscular.
Los músculos pueden volverse menos flexibles. Esto no siempre significa más fuerza; a veces significa menor capacidad para adaptarse a los esfuerzos diarios.
Un músculo sano necesita contraerse, relajarse y recuperar su forma. Cuando pierde elasticidad, pueden aparecer síntomas urinarios o sensación de presión.
El estudio mostró que no todo depende de la menopausia. La edad y el índice de masa corporal también influyen en la rigidez del piso pélvico.
Porque muchas mujeres empiezan a notar síntomas después de la menopausia y los consideran “normales”. Pero normal no significa que deban resignarse.
Hoy existen tratamientos especializados para evaluar y mejorar la función del piso pélvico: rehabilitación, biofeedback, electroestimulación, ejercicios dirigidos y tecnologías complementarias.
El piso pélvico puede evaluarse y tratarse. No se trata únicamente de “hacer ejercicios de Kegel”, sino de conocer cómo están funcionando tus músculos: si tienen fuerza, coordinación, elasticidad, capacidad de relajación y respuesta adecuada.
Una valoración especializada permite identificar qué necesita cada paciente. Algunas mujeres requieren fortalecer; otras necesitan aprender a relajar; y muchas necesitan recuperar coordinación muscular.
Entender estos cambios es el primer paso para prevenir problemas urinarios, molestias pélvicas y deterioro en la calidad de vida.
No lo normalices. Una evaluación del piso pélvico puede ayudarte a entender qué está pasando y qué opciones tienes.
💬 Solicitar valoración por WhatsAppInformación basada en un estudio observacional sobre propiedades mecánicas musculares del piso pélvico en mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas.
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