La vejiga hiperactiva es un problema de salud muy común en mujeres. Quienes la padecen sienten una urgencia repentina de orinar, van al baño muchas veces al día, se levantan en la noche (nocturia) y, en algunos casos, sufren pérdidas involuntarias de orina. Aunque no es peligrosa para la vida, puede ser muy incómoda y afectar el sueño, el trabajo, las relaciones sociales y la autoestima.
Los tratamientos suelen empezar con medidas sencillas como el entrenamiento de la vejiga (aprender a espaciar las idas al baño y controlar la urgencia) o ejercicios del piso pélvico. Cuando eso no es suficiente, muchas mujeres recurren a medicamentos. Sin embargo, los fármacos pueden causar efectos secundarios como sequedad de boca, estreñimiento o dolor de cabeza, lo que hace que algunas pacientes los abandonen.
En los últimos años han aparecido terapias nuevas, no invasivas, que buscan “reeducar” los nervios de la vejiga para que dejen de mandar señales equivocadas. Entre ellas están la estimulación electromagnética y la estimulación transcutánea del nervio tibial posterior.
Un grupo de investigadores de Turquía decidió comparar directamente estas dos técnicas en un ensayo clínico (el tipo de estudio más confiable en medicina). Los resultados se publicaron en 2025 y en este artículo te los explico de forma clara y sencilla.
Las participantes fueron 66 mujeres con vejiga hiperactiva idiopática (es decir, sin causa aparente como daño neurológico o cirugías previas). Ninguna había mejorado con medicamentos.
Se dividieron en tres grupos:
Cada terapia se aplicó dos veces por semana, durante 6 semanas, con sesiones de 30 minutos.
Los investigadores observaron varios aspectos en este grupo de mujeres con vejiga hiperactiva:
El resultado más importante fue cuántas mujeres lograron una mejoría de al menos 50% en sus episodios de incontinencia.
Los resultados fueron muy interesantes:
En otras palabras, añadir estimulación multiplicó las probabilidades de éxito.
Tanto la silla magnética como la estimulación en el tobillo redujeron de manera importante las pérdidas de orina.
Aquí hubo una diferencia clara:
Es decir, estimulación del nervio tibial posterior ayudó más a reducir la frecuencia urinaria.
Ambos métodos mejoraron la calidad de vida, redujeron el uso de compresas y aumentaron la satisfacción con el tratamiento.
Este es el primer estudio que compara directamente estas dos terapias. Y las conclusiones son claras:
La respuesta depende de varios factores:
Lo importante es que ambas son opciones seguras, no invasivas y efectivas, y representan una alternativa para quienes no toleran los medicamentos.
Como todo estudio, este también tiene puntos a mejorar:
Aun así, aporta evidencia muy valiosa para médicos y pacientes.
Si tienes vejiga hiperactiva y los medicamentos no te funcionan o no los toleras, existen opciones nuevas y no invasivas que pueden ayudarte:
La buena noticia es que hoy en día tenemos más herramientas para tratar la vejiga hiperactiva y devolverles a las mujeres el control y la confianza en su vida diaria. Consúltanos sobre los tratamientos que llevamos a cabo en nuestro consultorio.
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